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Respirar mientras caminas

respirar caminarRespirar es algo que hacemos en todo momento.  La respiración acompaña nuestro descanso, nuestra actividad, nuestros momentos felices y los tristes, y se va ajustando a cada necesidad fisiológica y emocional.  Al caminar la respiración se activa y estimula la circulación sanguínea, lo cual nos aporta salud.  Y respirar conscientemente mientras caminamos además relaja la mente.

Respirar y Caminar: el dúo perfecto.

Está comprobado que la práctica regular de una actividad física, suave o moderada, como es el caminar, fortalece el sistema nervioso, estimula al corazón,  equilibra el metabolismo, relaja la mente y beneficia las emociones.  Es decir, aumenta nuestra salud física y psíquica.

También está comprobado que respirar rítmicamente, de manera suave o moderada, fortalece el sistema nervioso, estimula el corazón, equilibra el metabolismo, relaja la mente y beneficia las emociones.  Es decir, aumenta nuestra salud física y psíquica tal como lo hace el ejercicio moderado-caminar.

Si juntamos los dos elementos –caminar y respirar– obtenemos un dúo perfecto y además accesible a prácticamente todas las personas.   Y dirás: “siempre respiro mientras camino”, pero los mayores beneficios se dan cuando sincronizamos los ritmos de la respiración con la caminata y cuando lo hacemos consciente y voluntariamente.  Para ello te proponemos el siguiente ejercicio:

Ejercicio de respiración y caminata

En este ejercicio es muy importante sincronizar el ritmo de la respiración con el ritmo de los pasos que damos al caminar.  Para mayor facilidad, la inhalación y la exhalación durarán lo mismo.

Primera Fase:

  • Cómo caminar: Ponte a andar a un ritmo cómodo.  No vayas muy lento, pero no tienes por qué echar a correr.  Piensa que se trata de “activarte sin cansarte”.
  • Cómo respirar: haz que cada inhalación dure cuatro pasos y cada exhalación otros cuatro pasos.
  • Cuánto tiempo: esta primera fase en la que el cuerpo se activa y los pulmones se ventilan puede durar al rededor de 3 minutos (si te sientes cómodo y quieres continuar un poco más, adelante).  Respirar así es muy saludable.

Segunda Fase:

  • Cómo caminar: Mantén el mismo ritmo que en la primera parte o auméntalo un poco si te sientes con ánimos.
  • Cómo respirar: Cada inhalación seguirá durando cuatro pasos y cada exhalación otros cuatro pasos, pero la diferencia es que cada inhalación se hará en 4 fases y cada exhalación en otras 4.  Es decir, la inhalación consiste en 4 inhalaciones más cortas, una tras otra y la exhalación también (in-in-in-in-ex-ex-ex-ex).   Así, durante 4 pasos hacemos 4 inhalaciones cortas y durante otros 4 pasos hacemos 4 exhalaciones cortas. Cada una de las cuatro se corresponde con cada paso que damos. Respirar en partes moviliza el diafragma.
  • Cuánto tiempo: en esta segunda fase el cuerpo está caliente y el diafragma respiratorio trabaja cómodamente.   Respirar de esta manera hace que los procesos de oxigenación y limpieza se activen.  Esta fase puede durar unos 10 minutos, aunque si estás agusto y quieres seguir caminando te conviene reducir el tiempo de inhalación porque tu corazón necesitará bombear más sangre. Así continuarás sin problemas.

Tercera Fase:

  • Cómo caminar: Vamos bajando un poco el ritmo para finalizar el ejercicio poco a poco.
  • Cómo respirar: Cada inhalación volverá a durar cuatro pasos y cada exhalación otros cuatro pasos, como en la primera fase.
  • Cuánto tiempo: el objetivo es salir del ejercicio progresivamente, por ello vamos bajando el ritmo poco a poco, lo cual puede llevarnos 1 ó 2 minutos.

Un consejo: al andar balancea tus brazos atrás y adelante, esto ayudará a movilizar el tórax y respirar mejor.

Cuando acabes deja de dirigir tu respiración y permite que se haga espontáneamente.  Disfruta de las sensaciones.  Respirar conscientemente mientras caminamos es algo muy agradable.
 

 

Respiración: la Llave Maestra.

La Respiración tiene una cualidad única: se realiza “automáticamente” pero también podemos intervenir en ella y modificarla. Las funciones corporales que se llevan a cabo de manera automática, como el funcionamiento del hígado o los riñones, el bombeo de la sangre, el trabajo del sistema endocrino, y miles de funciones más, escapan a nuestro control directo y voluntario, pero la respiración tiene dos vertientes: la involuntaria y la voluntaria.

Esta característica convierte a la Respiración en la LLAVE MAESTRA para acceder a nuestro interior.

A través del ejercicio consciente de respirar, somos capaces de modificar nuestro estado anímico, de tranquilizar la mente, e incluso de intervenir indirectamente en las funciones corporales involuntarias: una buena respiración oxigena todas las células, masajea los órganos, colabora con el corazón, mejora el riego sanguíneo, nos libera de toxinas… nos da salud, paz y alegría.

Sé que éste es un mensaje escueto, pero me gustaría ser muy clara:  No conozco ninguna terapia, ni corporal ni psíquica que no incorpore la respiración como elemento clave para mejorar nuestro estado, y para ganar control de nosotros mismos.  No esperes más.  Comienza hoy mismo a conocer tu respiración, a ejercitarla, y a disfrutar de sus beneficios.

Buenos Hábitos de Respiración

Sabemos que una buena respiración nos aporta suficiente oxígeno que nuestra sangre llevará al cerebro, a los órganos, a cada una de nuestras células.  Esto se traduce en una mayor energía, lo cual es fundamental para mejorar nuestro estado vital y por tanto nuestra salud.  No obstante, no lo es todo.  A la pregunta ¿voy a vivir sano si utilizo buenas técnicas de respiración?  Debemos contestar: “por supuesto que no”.  No se trata de una simple relación causa-efecto en la que decimos “si respiro adecuadamente, me mantengo sano”, porque en la salud interviene tanto elementos físicos como psíquicos.  Lo que sí podemos afirmar es que la práctica continuada de unas adecuadas técnicas de respiración, nos provee de más energía y más conciencia, y que aumentar nuestra energía vital y nuestra conciencia sobre nosotros mismos es un paso indispensable para ganar salud.

No dudes en crear buenos hábitos de respiración.  Aquí te proponemos algunos:

1. Respira tanto aire limpio como puedas especialmente al iniciar el día.  Mientras lo haces piensa que eres una persona muy afortunada por poder nutrirte de energía con tanta generosidad, y siéntete agradecida por ello.

2.  Evita respirar demasiado rápido.  Normalmente la respiración se vuelve rápida y agitada cuando nos enfadamos, cuando estamos irritados, o nerviosos, cuando tenemos miedo, cuando vamos a toda prisa… No respires agitadamente, tómate tu tiempo para inhalar y exhalar despacio y profundamente.  Ésto te dará más oxígeno y energía.

3. Si tras la inhalación te sientes saciado, no fuerces la entrada de más aire.  Mejor relaja más tu abdomen y ésto permitirá que tu diafragma se mueva mejor, así en la próxima inspiración entrará más aire.

4. Haz ejercicio regularmente.  El ejercicio entrena la respiración.  Comienza con ejercicios suaves sin forzar el ritmo respiratorio.  Si realizas ejercicios durante los cuales ves que respiras con dificultad, algo no funciona.  Incrementa la velocidad o la fuerza poco a poco.  El mejor ejercicio para entrenar tu respiración, es caminar con buen ritmo.

Respiración para Ganar Energía.

A través de la respiración obtenemos energía.  Tomamos el oxígeno que nutre nuestra mente y nuestro cuerpo, obtenemos el combustible necesario para funcionar y para vivir.  Mientras más eficazmente respiremos, mejor viviremos.  Mejoramos la salud oxigenando la sangre, los órganos y todos los tejidos, el cuerpo se vitaliza, las emociones se equilibran,  la mente se relaja,  mejora nuestra concentración, nuestra claridad, nuestra creatividad… ¿Quieres algo más?

En pocas palabras, una respiración adecuada puede hacerte más equilibrado, más fuerte, más claro, lo cual es maravilloso sobre todo si nos damos cuenta de como algo tan accesible y tan sencillo puede ser tan poderoso.

Hoy quiero compartir contigo un método simple pero muy efectivo para aumentar los beneficios de tu respiración.  Se trata de mejorar la conexión entre tu cuerpo tu mente y tu espíritu, y ganar notablemente en energía.

Tu mente y tu cuerpo no están separados; tú sabes que los pensamientos afectan a tu cuerpo y que el estado de tu cuerpo afecta a la mente.  Si el cuerpo tiene tensión tu respiración se vuelve rápida o superficial y la mente tiene dificultades para serenarse y centrarse.  A la inversa, si tus pensamientos se centran en las cosas estresantes de la vida, surgen tensiones corporales.  Si conseguimos que tanto mente como cuerpo trabajen en equipo, podremos sacarle mayor provecho a nuestra vida, y en éste sentido la respiración es una herramienta muy valiosa.

Primero ampliemos nuestra visión de las cosas.  Vayamos más allá de nuestra parte física o mental, y sintamos nuestra conexión con lo que nos rodea y con el infinito ¿De dónde vamos a obtener energía?  De la energía del universo.  La respiración es en definitiva una conexión, un vínculo.  Con la Respiración para Ganar Energía conectas tu mente y tu cuerpo con el poder ilimitado del universo.  Tú eres mente, cuerpo y espíritu. Haz el mejor uso que puedas de ello.

Para comprender mejor los principios de este ejercicio de Respiración para Ganar Energía, tengamos en cuenta la idea de que todo es energía (y aquí podemos hacer referencia a la física cuántica moderna o a culturas ancestrales como la China).  Podríamos hablar de energía eléctrica, energía vital, energía del pensamiento, del movimiento, etc., pero simplemente digamos que todo es una expresión de energía.

Respiración para Ganar Energía

  • Colócate en una posición cómoda.  Puede ser recostado o sentado.
  • Sonríe suavemente.  Esto ayuda a relajar la mente y también el cuerpo.
  • Posa la punta de la lengua en el paladar (un punto importante de absorción de energía)
  • Relaja el abdomen, y comienza a respirar lentamente y cada vez más profundo, dejando que el abdomen se mueva libremente con la respiración.  Cuando inhalasel abdomen “sale” y cuando exhalas el abdomen se recoge.

Esta es la parte física del ejercicio, que como ves es muy sencilla.  Ahora vamos a involucrar a nuestra mente y nuestro espíritu con una visualización y repitiendo la siguiente afirmación:

“Soy el universo. El universo está en mi cuerpo.”

La cuestión es sentirnos conectados con el universo, y darnos cuenta cómo la respiración funciona como un vínculo.

  • Mientras inhalas visualiza a todo tu cuerpo respirando, y a la energía del universo fluyendo luminosa a través de tí y llegando a cada rincón, a cada célula.
  • Mientras exhalas visualiza todo el cansancio, la preocupación, la tristeza y la enfermedad saliendo de tu cuerpo como humo que se disipa en los confines del universo.

Mientras respiras de ésta manera siente cómo te relajas, te recuperas, te equilibras, te revitalizas.  Llénate de energía.

Para finalizar el ejercicio,

  • haz una profunda inspiración seguida de una larga expulsión del aire.
  • Frota tus manos para calentarlas, y con ellas da un masaje suave a tu rostro.  Recorre con las puntas de los dedos los bordes de tu nariz y  el contorno de los ojos.  Vuelve a calentar tus manos frotándolas y posa ambas palmas sobre el rostro dejando que penetre el calor.
  • Retira tus manos, abre los ojos suavemente, y vuelve a tu vida cotidiana sin dejar de sentir la conexión con el universo.

Listo.  Este ejercicio es así de sencillo, y a la vez muy poderoso.  Dedícale diariamente unos minutos y verás cómo tu energía va aumentando.  Después de un tiempo de práctica no querrás dejar de hacerlo.