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Disnea o dificultad al respirar

disnea dificultad al respirar¿Qué es la disnea?

Se habla de disnea cuando la respiración se entrecorta y hay sensación de falta de aire, es decir, cuando se experimenta dificultad al respirar.

Es normal que en personas sanas aparezca disnea en situaciones puntuales como un sobre-esfuerzo, un fuerte golpe en el pecho, o después de un susto.  Sin embargo, experimentar dificultad al respirar repentinamente (y sin motivo aparente), o de manera continuada, puede ser señal de un problema de salud.  De la misma manera, hay personas que tienen alguna enfermedad pulmonar y no muestran síntomas de disnea.

La dificultad para respirar a veces es síntoma de alguna enfermedad.

Según fuentes médicas, en el 85 % de los casos la dificultad al respirar es un síntoma  del asma, de enfermedades pulmonares diversas, de enfermedades cardíacas, de obesidad, anemia o también de problemas psicológicos.  En estos casos es fundamental atender el origen de la disnea, pues como decimos es un síntoma de algún desequilibrio en la salud.

Con el fin de hacer una valoración es interesante hacerse las siguientes preguntas cuando tenemos algún episodio de disnea:

  • La dificultad para respirar… ¿ha aparecido repentinamente sin un motivo aparente, o ha aparecido de manera gradual como consecuencia de alguna acción? ¿Ha sido en reposo o haciendo un esfuerzo?
  • ¿Es intensa o leve?
  • ¿Ha habido algún acontecimiento que la haya provocado, tal como un golpe, un susto, una situación de alto estrés, …?
  • ¿Podemos relacionar la disnea con alguna posición específica de nuestro cuerpo?  Por ejemplo al estar recostado o una postura que presione la garganta (existe la llamada disnea de decúbito).
  • ¿Me fatigo fácilmente? ¿Mi fatiga se acompaña de dificultad para respirar?
  • ¿Experimento dolor al respirar?
  • ¿He tenido problemas respiratorios con anterioridad?

Otro síntomas asociados a la disnea que conviene tener en cuenta

Los cuadros de disnea son diferentes según cada caso, aunque hay ciertos síntomas que aparecen en mayor o menor medida. Por una parte están los síntomas “respiratorios” propiamente como la incomodidad o dificultad al respirar, la sensación de asfixia, los jadeos o la tos sofocante.  Pero además de éstos, pueden presentarse otros como palpitaciones, gran palidez o color azulado en la piel (especialmente en el rostro) o sudoración, que pueden requerir atención inmediata y especializada.  En estos casos conviene no dudar en buscar asistencia médica, pues puede ser la antesala de una ataque al corazón.

Disnea y ansiedad

Como ya hemos visto en anteriores artículos, la disnea o dificultad para respirar puede estar asociada a un ataque de ansiedad.  En estos casos muchas veces el origen está en una respiración deficiente que no aporta al organismo el oxígeno que necesita o que produce una hiperventilación.  Esto produce a su vez otros síntomas como mareos o taquicardia que preocupan aún más a quien los sufre, haciendo que esa misma preocupación se convierta en ansiedad y provocando que la respiración siga siendo deficiente… es un círculo vicioso.

Mencionábamos antes que una de las posibles causas de la disnea son los desórdenes psicológicos.  La mayor parte de las veces éstos se asocian a problemas emocionales, y como sabemos emociones y respiración van unidas.  Por ello una vez más insistimos en lo importante de utilizar técnicas de respiración adecuadas para equilibrar las emociones y la mente.

Consejos para prevenir la disnea asociada a la ansiedad

  • Dormir y descansar más: con el cansancio y la falta de energía todas las funciones corporales se hacen más difíciles, incluso la respiración.
  • Buscar una buena postura para dormir, procurando evitar hacerlo boca arriba o buscar una almohada un poco más alta.
  • Evita fumar
  • Procura estar en ambientes en los que el aire no esté muy viciado (humos, calefacción excesiva, falta de ventilación, etc.)
  • Realiza periódicamente  tanto ejercicio como actividades relajantes.
  • Practica los siguientes ejercicios de respiración
  • aliméntate bien y cuida tus niveles de hierro (la anemia es una de las causas de la disnea)