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Estira tu cuerpo para respirar mejor

ejercicios para respirar mejor

Puede parecer obvio, pero a veces nos olvidamos de que respirar es algo muy físico (aunque se relacione estrechamente con el mundo emocional).  Cuando el cuerpo está agarrotado, la respiración está más limitada, y cuando el cuerpo está elástico, la respiración se amplía.  No es necesario ser un deportista para respirar bien aunque evidentemente el deporte activa la respiración, pero sí podemos atender nuestro cuerpo, movilizarlo y estirarlo y notaremos que nuestras inhalaciones y exhalaciones se hacen más amplias y agradables (“respirar bien produce placer”).

Los ejercicios aeróbicos activan la respiración y ayudan a ventilar bien los pulmones, lo cual es muy interesante, pero en esta ocasión yo te recomiendo especialmente los estiramientos, pues de nada nos sirve echar a correr si nos falta amplitud en el tórax, lo único que conseguiríamos sería cansarnos rápidamente y más que activar nuestra respiración la agitaríamos.  Y si quieres hacer las dos cosas, comienza estirando bien y después haz ejercicio.

diafragma respiratorio

psychology today

Respirar es algo que involucra al diafragma y a la musculatura costal y pectoral.  Es interesante estirar bien el pecho, pero no debemos olvidarnos de la espalda para movilizar el tórax en su conjunto.  El diafragma respiratorio se inserta por delante a nivel del esternón, sigue hacia atrás por el contorno de las costillas y se sujeta también en las vértebras lumbares, por lo que para respirar mejor nos interesa estirar toda la espalda, no sólo la parte media y alta.

Algunos estiramientos que te ayudarán a respirar mejor

Las siguientes imágenes te darán ideas para estirar bien el tórax.  Además de éstos hay otros ejercicios y también algunas posturas de yoga que son excelentes.  Lo mejor es que vayas probando y observes cuáles te ayudan a respirar mejor.

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Algo importante es respirar en coordinación con los movimientos.  Te recomiendo hacerlo  de la siguiente manera:  cuando estés en reposo respira con normalidad, y cuando empieces el movimiento que ampliará el pecho, los costados o la espalda (por ejemplo levantar los brazos), hazlo inspirando.  Es decir, partimos de tener el tórax en postura normal, y cuando vayamos a extender el tórax inspiramos.  Después, mientras mantenemos el estiramiento respiramos con normalidad, y cuando deshacemos la postura lo hacemos coincidir con una exhalación.  Es importante respirar coordinadamente con los movimientos: inhalar al estirarnos, exhalar al volver al punto de partida.  En el caso de la última secuencia de imágenes, contamos con 3 posiciones. Es una secuencia en movimiento. La primera es el punto de partida, la segunda corresponde con la inhalación (observa que se extiende el pecho) y la tercera con la exhalación (el pecho se “recoge”).  Respirar en movimiento y aprovechando estiramientos es fácil, accesible y muy beneficioso.

Respirar bien está al alcance de todos.

respirar bien

Antes que nada es importante definir qué queremos decir con “respirar bien“, pues existen distintas técnicas de respiración que nos ofrecen resultados diferentes.

Si tenemos en cuenta cuáles son las funciones básicas de la respiración y procuramos que estas se atiendan generosamente, podremos hablar de una buena respiración.

¿Y cuáles son estas funciones?  Aunque hay muchas funciones fisiológicas y psíquicas, las básicas son:

  • aportar oxígeno a la sangre y a través de ella a todas las células del cuerpo
  • eliminar toxinas
  • estimular al corazón y la circulación sanguínea
  • acompañar con sus variaciones de ritmo tanto la actividad como la relajación del cuerpo
  • equilibrar las emociones
  • aportar energía

Sabiendo ésto, podemos deducir que respirar bien es:

  • alcanzar un correcto equilibrio entre el oxígeno y el dióxido de carbono (es tan importante la inhalación como la exhalación)
  • movilizar el diafragma y la musculatura del tórax para estimular a su vez al corazón y a la circulación
  • poder respirar más rápido y amplio al hacer ejercicio, y más lentamente y suave al descansar (y no superficialmente durante el ejercicio o agitadamente durante el descanso, por ejemplo)
  • ser capaz tanto de fluir con las emociones como de recobrar el equilibrio y la estabilidad.  Es decir, acompañar la expresión de las emociones (sin bloquearlas) para después volver a la calma.
  • Sentir que la respiración nos da energía, no nos agota.

Cuando la respiración nos dé todo lo anterior o al menos una buena parte de ello, sabremos que estamos respirando bien.  Puesto que, insisto, respirar bien no tiene que ver tanto con una técnica concreta como con unos resultados concretos.  Por ello, podemos tener un tabique nasal desviado y respirar bien, o sentir que ha aumentado nuestro ritmo cardíaco después de salir corriendo y respirar bien, o tener una respiración casi imperceptible mientras dormimos y respirar bien, o haber sufrido emociones fuertes y respirar bien…  Una buena respiración no es estática sino dinámica, es variable y  flexible para ajustarse a nuestras necesidades, y nos deja con sensación de que podemos abordar retos, tanto físicos como psíquicos.