Comienza tus ejercicios de respiración

En los últimos años el mundo occidental está prestando mayor atención a las técnicas de respiración y al desarrollo de una respiración óptima, pero la mayor parte de la gente no valora realmente su importancia pues considera que es un proceso fisiológico que simplemente se da sin que tenga que intervenir para ello, y desconoce el alcance de respirar conscientemente.  Detente un momento y observa cómo respiras ¿lo haces de manera superficial? ¿tienes alguna dificultad o te resulta fácil?  ¿has experimentado alguna vez el placer y el bienestar que produce una respiración amplia y profunda?  Si practicáramos una buena respiración diariamente, habría una transformación importante de nuestra vida, empezando por la salud y sin olvidar el equilibrio psíquico y emocional.

Algunas culturas ancestrales de oriente han desarrollado ampliamente varias técnicas de respiración que ahora nos están llegando a través de disciplinas como el yoga o las prácticas taoístas.  Y dado el valor que tienen para el equilibrio del ser humano, muchas de estas técnicas de respiración han sido objeto de estudio de la psicología incluso antes de que dichas disciplinas orientales se popularizaran.  La psicología sabe que cuando dirigimos nuestra atención a la respiración y la mejoramos, el equilibrio interno aumenta y la salud mejora.  Cuando la respiración se hace conscientemente, y alcanza un volumen y un ritmo adecuados, pueden presentarse cambios radicales a nivel psicológico y emocional.

Para toda transformación necesitamos energía. Y la respiración nos la da.

Cuando empezamos con los ejercicios respiratorios, muchas veces elegimos aquellos que nos resultan más fáciles.  Esto tiene una ventaja y una desventaja, puesto que si nos resulta fácil lo practicamos, pero no siempre estamos mejorando y avanzando.  Por ello para alcanzar una respiración óptima, nos conviene hacer también los ejercicios que nos resultan más difíciles de dominar.  Es como ir al gimnasio y sólo hacer trabajo de piernas porque nos resulta más fácil, y dejar de lado los brazos porque nos cuesta más hacerlo. Para obtener una mejora notable de tu respiración, ve practicando los ejercicios uno a uno, empezando por los básicos e incorporando poco a poco ejercicios más avanzados.

Piensa en lo importante que es para tu bienestar hacer un ritual diario de cuidado personal en el que estén incluidas las técnicas para hacer más amplia tu respiración. Te sugerimos empezar por lo básico, probar después con la respiración abdominal, para luego practicar la respiración costal, la respiración clavicular, y finalmente la respiración completa. No importa el tiempo que te lleve, no hay prisa, ve paso a paso, y antes de pasar a otro ejercicio nuevo procura dominar el anterior. ¿Y cómo sabes cuándo dominas un ejercicio? Siempre puedes mejorarlo, pero hay un momento en que lo realizas de manera fluída, no te sientes torpe, y empiezas a disfrutar; cuando llegue ese momento consolida lo aprendido, y plantéate avanzar un paso más.  Y como en todo, se prudente y respetuoso contigo mismo y no te fuerces nunca.  Recuerda, no es lo mismo esforzarse que forzarse, lo primero de impulsa, lo segundo te frena.  Respirar ha de ser un acto placentero, así que disfrútalo.

Las técnicas de respiración que te proponemos son fáciles de aprender y de aplicar, y no requieren ninguna capacitación especial, por lo que pueden ser practicadas por la mayoría de las personas, no importa si están sanas o enfermas (salvo en caso de lesiones pulmonares).  Estos ejercicios te ayudarán sin duda a aumentar tu energía.

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