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Respirar bien está al alcance de todos.

respirar bien

Antes que nada es importante definir qué queremos decir con “respirar bien“, pues existen distintas técnicas de respiración que nos ofrecen resultados diferentes.

Si tenemos en cuenta cuáles son las funciones básicas de la respiración y procuramos que estas se atiendan generosamente, podremos hablar de una buena respiración.

¿Y cuáles son estas funciones?  Aunque hay muchas funciones fisiológicas y psíquicas, las básicas son:

  • aportar oxígeno a la sangre y a través de ella a todas las células del cuerpo
  • eliminar toxinas
  • estimular al corazón y la circulación sanguínea
  • acompañar con sus variaciones de ritmo tanto la actividad como la relajación del cuerpo
  • equilibrar las emociones
  • aportar energía

Sabiendo ésto, podemos deducir que respirar bien es:

  • alcanzar un correcto equilibrio entre el oxígeno y el dióxido de carbono (es tan importante la inhalación como la exhalación)
  • movilizar el diafragma y la musculatura del tórax para estimular a su vez al corazón y a la circulación
  • poder respirar más rápido y amplio al hacer ejercicio, y más lentamente y suave al descansar (y no superficialmente durante el ejercicio o agitadamente durante el descanso, por ejemplo)
  • ser capaz tanto de fluir con las emociones como de recobrar el equilibrio y la estabilidad.  Es decir, acompañar la expresión de las emociones (sin bloquearlas) para después volver a la calma.
  • Sentir que la respiración nos da energía, no nos agota.

Cuando la respiración nos dé todo lo anterior o al menos una buena parte de ello, sabremos que estamos respirando bien.  Puesto que, insisto, respirar bien no tiene que ver tanto con una técnica concreta como con unos resultados concretos.  Por ello, podemos tener un tabique nasal desviado y respirar bien, o sentir que ha aumentado nuestro ritmo cardíaco después de salir corriendo y respirar bien, o tener una respiración casi imperceptible mientras dormimos y respirar bien, o haber sufrido emociones fuertes y respirar bien…  Una buena respiración no es estática sino dinámica, es variable y  flexible para ajustarse a nuestras necesidades, y nos deja con sensación de que podemos abordar retos, tanto físicos como psíquicos.